festivales en chile, noticias, sensaciones en vivo — 10 abril, 2013 at 14:14

Fin de semana de retiro musical: Lollapalooza is back! (por @johamixx)

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Fotos: Lollapalooza Chile / Lotus Producciones

En esta tercera versión  pudimos comprobar que cada vez son más los evangelizados de este  festival. Más de 138 mil asistentes fue la cifra que quedó tras la extensa baraja de shows que se presentaron en el Parque O’Higgins el recién pasado fin de semana. Lollapalooza se instaló con camas y petacas en nuestro país.

Entenderán que, pese a que fuimos acreditados como prensa, dos personas no pueden cubrir las más de 60 bandas que nos tenía en la parrilla este festival en sus dos días,  por lo tanto, decidimos vivir Lollapalooza como un fan más, pero con la misión de transmitirles nuestra experiencia y, desde ya, les cuento que aún me eriza la piel recordarlo…

6 de Abril de 2013, día 1:

Asistir como prensa es otra cosa; muchos dicen: “Claro, vas a pasarlo bien y, además, tienes privilegios”…A lo que respondo: No del todo, señores, hay que correr, perderse bandas de las que uno es groupie por entrevistar a otros artistas, olvidarse de comer e ir al baño (independiente que en  el espacio de prensa te regaloneen con snacks y agua, pero hay que priorizar ver a las bandas antes que todo) y además, hay que tratar de tener una memoria digna de un CI 220 para retener la mayor cantidad de información que sea posible; un debate constante entre sensaciones y capacidad analítica, al fin y al cabo, somos fanáticos trabajando para ustedes.

En fin, llegué el sábado a eso de las 2 de la tarde como una asistente más, entré por Tupper, notando algo congestionada la entrada, era evidente la confluencia del público en general, pero en cosa de minutos se iba haciendo expedito el camino. La primera misión era correr a escuchar a Hot Chip, uno de mis favoritos de esta versión. A medida que avanzaba iba notando los diversos espacios: más participación de la gente en stands y zonas de descanso, el cambio de posición de los escenarios con respecto a la versión anterior y la multitud que, pese al calor, ya comenzaba a llenar en gran medida, el recinto.

Cuando por fin logré instalarme en la fiesta que habían montado estos capos, sonaba la contagiosa “Over and Over” dejándonos claro porqué fue considerada una de las mejores canciones del 2006. Los expectantes encendidos literalmente, no sólo por el calor de la jornada, sino también porque en el Claro Stage le seguía “And I Was A Boy From School” y “Ready For The Floor”, dejando a todos sus fans en un perfecto éxtasis en expansión muscular traducidos en saltos de emoción. Le siguió “No Fit State” para culminar con “I Feel Better”.  Pude haber disfrutado más si llegaba antes, sí, supongo, pero creo que la dosis estuvo positiva y pareja. Leí varios comentarios negativos sobre que les jugó en contra el cambio de horario, que el escenario, que esto y lo otro… En lo personal, quedé satisfecha de por fin presenciar un show cautivante pese a los errores e inconvenientes.

¿Qué hacemos ahora?  Chuta, sinceramente, había dormido todo el viaje desde Viña del Mar como para irme a dormir con Of Monters And MenZzzZ y por más que Alabama Shakes me gustasen un poco,  Dj Marky era la energética que estaba esperando beber.

Partí al LG Optimus Stage (Movistar Arena para los comunes mortales) a escuchar su set. Debo decir que la adrenalina recorría mi cuerpo.  Dj Marky tenía la compleja misión de bombardear a un público que prefirió vivir en una fiesta a eso de las 3pm tal como si fueran las 3 am; objetivo que sabía perfectamente cómo cumplir. Quedé sin aliento. Di mis primeros saltos producto de la euforia colectiva y noté que su técnica era mezclar un rico menú con la mayoría de sus temas originales y luego introducir hits intragables  inimaginables como Rihanna – Diamonds que, si la versión original fuera así, tal y como la presentó Dj Marky, sería uno de mis temas favoritos. Sonó por ahí “No One Knows” de QOTSA, “Smell Like Teen Spirit” de Nirvana  y otro par de “Golden Tracks”, evidenciando el paso de claros a oscuros sin mucho esfuerzo (por lo monótono que es este estilo), pero lo rico del Drum and Bass es eso: la capacidad de encender de a poco con melodías armónicas, ritmos con quiebres varios y el reventón de sentidos provocados por las bases profundas, constantes y entusiastas. Para el final, haber escuchado “Show Me Love” casi al término de su presentación, nos transportó a los bares newyorkinos  con toda la onda dance noventera. Comprobado, Dj Marky es un maestro en las tornamesas, carismático, muy acogedor y entregado a su público porque ama lo que hace; no necesita ser agresivo ni invasivo, sólo se deja ser y toca lo que le gusta. Uno de los dj’s favoritos de mi cartelera electrónica en este Lollapalooza, del que, además, tenemos entrevista (coming soon).

Como anexo, hubiese sido feliz si pinchaba LK (ft. Stamina MC) o Moments of Lust (ft. Vikter Duplaix) y así poder experimentar en vivo una deformación de estos bellos tracks. Siento que le faltó rendir honores  a su país de nacimiento; pudo haberse puesto más Sambassero que es lo que lo caracteriza y diferencia en sus 20 años de trayectoria, pero esperemos que retorne en el corto plazo y deje la escoba así tal como la dejó en esta pasada. No fuimos al Sideshow, pese a haber estado cordialmente invitados por ellos, pero cubrir Lollapalooza en buen estado era más importante…

Sigo…

Como nos perdimos en el tiempo por un poco más de 30 minutos terminado el show de Dj Marky (luego de la buenísima ya mencionada entrevista), salimos airosos, pero  con ese gusto agrio por habernos perdido a The Temper Trap y Two Door Cinema Club. Para mí era el primer choque de horarios que me afectaba porque quería ver a ambas bandas, por último un rato… Me quedo con mi recuento personal de este último grupo,  gracias al fiel Youtube y los aficionados usuarios que subieron el show completo. Partieron a la hora (cual Británico puntual…) con “Sleep Alone” y su presentación estuvo llena de puntos altos y bajos, mostrando su abanico de canciones para disfrutar bailando o escuchándolas tranquilamente. Un show redondo, limpio, sorprendente al igual que su último disco “Beacon”. La idea no es ver siempre lo mismo y la selección de temas estaba bien pensada para los más fieles seguidores. No es casualidad que  a Alex Trimble le haya nacido brindar por su público y mandarse cerveza al seco.  Es simplemente que la recepción fue tal cual ellos la imaginaron debido a su songlist. El punto culmine se dio con “I Can Talk” en donde el fervor se hizo notar en boca de sus fans con el “Ah oh ah ah oh” característico del tema. Otra presentación que me hubiese encantado vivir para cumplir mis expectativas en vivo y no por web.

Les dejo el songlist para quienes tuvieron que buscarlo because reasons:

Sleep Alone,  Undercover Martyn, Do You Want It All?, This Is Your Life, Wake Up, You’re Not Stubborn, Sun, Pyramid, I Can Talk, Next Year, Something Good Can Work, Handshake, Eat That , Up, It’s Good For You, Someday, What You Know.

Como teníamos el horario acotado para pensar, vivir y desarrollarnos, decidir qué hacer y los espacios eran tan extensos de recorrer como para transitarlos en poco tiempo, opté por bajar a ver el opening de Crystal Castles, quienes en su tercera visita al país, seguían sin gustarme… ¿Por qué? Simplemente porque, en exposición prolongada, me perturban. Los gritos de Alice Glass me provocan una ira incontrolable y la arrogancia de Ethan Kath y su “No pictures, no video, no NOTHING” hacen que quiera bombardear a Canadá completa si todos sus habitantes fueran igual que él, (menos mal conozco una excepción de aquellas tierras, con la que  asistí el año pasado e hizo que viviera el mejor Lollapalooza al que he asistido y hoy  le agradezco esa hermosa experiencia).  El asunto es que llegué, me sumergí en esa oscuridad tan propia de Crystal Castles, presencié los 3 primeros tracks (Plague, Baptism y Suffocation) y quedé sin palabras. En vivo es totalmente otra cosa. Una entrega máxima, un sonido impecable (irónicamente eran los que menos quería ver y fue el mejor sonido que pasó por el LG Optimus Stage) y las visuales tan particulares de la portada de su último disco: Crystal Castles III, produjeron una sensación de descontrol y locura progresiva dentro de un caos bailable.  A Crystal Castles les sienta bien los espacios cerrados y al menos yo, con sólo 12 minutos de presentación, los disfruté. Ni más, ni menos. 12 fue el número perfecto para salir sin daños neuronales.

En el mundo de los escenarios paralelos,  afuera sonaban Kaiser Chiefs y se distinguía la manada de fans coreando a lo lejos. Bien por ellos. Yo esperaré un show exclusivo para disfrutarlos. En esta oportunidad hubiese disfrutado sólo “Ruby” y no mucho más.

Luego de tan abrupto paso por la electrónica experimental, (cuyo resultado fue bastante positivo, hay que decirlo),  decidí “bajar las revoluciones”. Ok, es momento de ir a Passion Pit un rato. Mala jugada. Mi primera decepción de la tarde, no por Passion Pit,  de hecho, bloqueé la escena y ya no recuerdo bien qué pasó en ese momento. Lo único que recuerdo con claridad es que la culpa la tuvo la ubicación del PlayStation Stage. Era mi primera visita a esa zona del Parque y, sin escrúpulos, digo que era el peor escenario por los siguientes motivos: mala ubicación, difícil acceso, hediondo a comida y, además, mucha tierra, un atentado para los alérgicos. Buen sonido, sí, se reconoce, pero dejaba mucho que desear. Alcancé a escuchar  “Take a Walk” y “moverme” con la masa hipster que disfrutaba a sus ídolos y pensando cada vez con mayor convicción: “Debí haber ido al Sideshow para evitarme este dilema teniendo a The Hives tocando”.  Lo único que rescato de Passion Pit en Lollapalooza tiene nombre y apellido: Michael Angelakos. Ésta vez, hormonas primero.

Me devolví a The Hives para comprobar por qué tanto público. Uno de los más masivos de la jornada. Llegué a la conclusión que fue por 2 motivos:

1.- Muchos esperaban a Pearl Jam desde aquellas horas

2.- Me encontré con un casi esquizofrénico vocalista “punk rocker” vestido de frac…totalmente contradictorio, pero cómico desde un comienzo.

Cuando iba por el segundo tema sentí que comenzaba The Kooks – Always Where I Need To Be, pero no, causalmente era “Try It Again” y todo calzó. “Everybody GRITAAR!” dijo Per Almqvist y supe que todo sería parafernalia: “El sensación internacional de la música Rrrock” y otras frases dignas del Pocket Dictionary de Platino;  todos supimos que la gaviota era una alpargata como premio para él. Su mérito hizo que fueran el segundo plato fuerte de la jornada. Una experiencia  sorprendente. Su entrega al público dejó la vara alta en cuanto a las presentaciones, el dominio de la tarima y el histrionismo particular de su vocalista, hicieron de The Hives, un show inolvidable.   Otro set list que puedo compartir: Come On!, Try It Again, Take Back the Toys, 1000 Answers, Main Offender, Walk Idiot Walk, My Time Is Coming, No Pun Intended, Wait a Minute, Die, All Right!, Won’t Be Long, Hate to Say I Told You So, Go Right Ahead, Tick Tick Boom.

Terminaron y había que correr: Los rockstar de Queen Of The Stone Age comenzaban en el Coca-Cola Stage. Otro show de los más esperados en este festival y, en mi caso particular, “No One Knows” no me lo perdía en vivo por nada del mundo. Abrieron con “You Think I Ain’t Worth a Dollar but I Feel Like a Millionaire” y su impecable conjunción entre las guitarras de Homme y  Troy Van Leuween con el bajo de Michael Shuman. Por lo demás, si alguno estaba preocupado por la salida de Joey Castillo, pudo comprobar que  Jon Theodore sabe cómo azotar tambores y generar la devoción del público. En mi opinión, el sonidista hizo mal la pega en el peor momento. No escuché en lo absoluto el solo de “No One Knows” y me vino una profunda decepción. Es mi tema favorito, lo quería escuchar de manera impecable, tal como si estuviese en mi living con un cigarro pasando la rabia, pero como no fue así. Preferí emigrar antes de decepcionarme con una banda de grueso calibre. Soy un tanto exigente con las presentaciones de mis bandas favoritas en vivo…Puede que haya tenido mala suerte, pero de verdad no quería otra desilusión.

Escuché y consulté con otros fans, que recorrieron en su mayoría el “Songs For The Deaf” carta segura por ser una obra célebre de los QOTSA y presentaron una canción de su próximo trabajo de estudio listo para dar a luz “My God Is The Sun” fuimos segundos en escucharlo en Latinoamérica, Brasil fueron los primeros. Uno de sus momentos cúspide en el show fue cuando invitan a Eddie Vedder a tocar el cencerro característico de “Little Sister”, sin dudas una postal que enmarcaron muchos de sus fieles seguidores, uno de los detalles más exclusivos de la presentación en nuestra país. Esperemos se presenten solitario alguna vez en nuestro país y cambien un poco su setlist, ya que se escucharon rumores que fue muy similar a lo que mostraron en Maquinaria 2010.

Les dejo sus canciones también:

You Think I Ain’t Worth a Dollar but I Feel Like a Millionaire, No One Knows, First It Giveth, Sick, sick, sick, Monsters in the Parasol, Little Sister (con Eddie Vedder), Make it with Chu, My God is the Sun, Hanging Tree, Burn the Witch, A Song for the Deaf, The Lost Art of Keeping a Secret, Better Living Through Chemistry, Do it Again, Go with the Flow, A Song for the Dead.

Siguiendo con la cita, me fui a Major Lazer. Había escuchado buenísimas referencias de su reciente presentación en Ultra Miami, pero sólo eso, simplemente eran novedad como proyecto en Chile. A Diplo lo veníamos escuchando desde hace ya un tiempo, ya que, al parecer, le gusta visitar Chile. No es para menos, aquí la mayoría le mueve el culito cuando aparece algún moombathon de su colección, pero bueno, la curiosidad estaba y era el momento de comprobarlo. Bajé otra vez a los suburbios del LG Optimus Stage y nuevamente no me decepcioné. Debo mencionar que es muy fácil turnarse y presionar play cuando son 3 individuos en el escenario con un simple laptop y un set digno de lista en iTunes (si es que…) pero que igual es la carta segura que prende en un estallido monumental. No por nada Diplo saltó al público en una pelota inflable gigante, no por nada se vivió el Harlem Shake más grande de Chile ¡2 veces!, no por nada volaron poleras, dólares y otro par de singularidades que hicieron del show, uno de aquellos que no necesitan mucha técnica, sino más bien se necesita energía y aguante. Major Lazer son de la premisa  “¿Querían fiesta? Bueno, ahí les va”. Y eso tuvimos. Era imposible ser un juez evaluando experticia con tanta hormona en el ambiente. Son las personalidades del grupo las dejaron huellas en la multitud. Todos fuimos unos simples espectadores que sudamos y liberamos endorfinas hasta quedar exhaustos. Como dato: Nenitas: Cuando Major Lazer las saque a bailar recuerden “Express Yourself”: http://www.youtube.com/watch?v=BKaL7WL-onI ahí se las dejo…

Salí muerta, pero lista para recibir el fin de la jornada con Pearl Jam (y así bajar las revoluciones también). Desde ya pedía disculpas al universo por no ver a mi querido Kaskade, uno de los Dj’s de mi cartera musical de antaño y protagonista de muchas otras fiestas memorables que sigo recordando con el mismo entusiasmo que cuando las viví, pero no había visto en vivo a Pearl Jam y la cuarta era la vencida. Te volveré a ver Kaskade y prometo bailarte igual que la primera vez, es una cita pendiente.

Me costó salir del LG Optimus. Llegué algo tarde al Claro Stage y las ubicaciones privilegiadas estaban reservadas por los más fanáticos desde, prácticamente, las 7 de la tarde…Opté por irme bien atrás y disfrutar del paisaje: Adultos con sus hijos, parejas melosas, rockeros sobrevivientes de los 90’s… Una postal simplemente hermosa y yo ya había corrido mucho durante el día. Vi el show sentadita en un puf auspiciado por Adidas Originals a través de las maravillosas pantallas led gigantes (gracias a la producción) y el sonido impecable que, hasta el lugar más recóndito del Parque O’Higgins, resonaba.

Esta banda de Seattle siempre es el plato fuerte. Sí, acéptenlo, lo confirmaron las entradas agotadas del día sábado y la demoledora presentación que realizaron.

De Pearl Jam muy poco puedo agregar a todo lo que ya se ha dicho, seamos honestos. Todos los adoramos aunque no tuviesen nada nuevo que mostrar. Aunque tengan 20 años de trayectoria, nunca sabremos con exactitud qué recorrido harán de sus implacables éxitos, siempre nos deja un la duda sobre “cómo nos presentará sus canciones ésta vez…” La voz incomparable de Eddie Vedder fomenta la subjetividad respecto a la banda, sumándole la impecable calidad en cuanto a show y desplante escénico y siendo objetiva, la congruencia entre los elementos técnicos, su trayectoria y oficio, hicieron de las 2 horas 15 minutos un evento digno de ser enmarcado. Lejos el mejor cierre que pudo tener Lollapalooza este año. Algunos momentos peaks del show fueron: Escuchar a Eddie Vedder diciendo “El vino aquí es más rico que la chucha” minutos después que solicitara a su audiencia retroceder 3 pasos (rememorando el accidente de Roskilde en el 2000), el tortazo al monstruo de Mike McCready quien el viernes cumplía años y celebró con nosotros arriba de la tarima,  riffs totalmente explosivos que mantuvieron a la gente saltando y cantando a coro temas insignes como “Animal”, “Given to Fly”, “Jeremy” y “Black”, haciendo uno de los momentos épicos del show. Una banda íntegra en armonía interna e irradiada y retribuida por sus auditores.

Hace rato no utilizo la palabra “antología” pero fue lo primero que se me vino a la cabeza cuando Juan Pablo, el mismo que subió el 2011 a tocar “Last Kiss” con ellos, vuelve a subir al escenario ésta vez solicitando tocar el cover de Dead Boys – Sonic Reducer, petición aceptada por cada uno de los integrantes de la banda, cambiando el repertorio y haciendo de este fan una muestra representativa de “El que la sigue la consigue” (Pueden revisar en el salto http://www.youtube.com/watch?v=sTvb5CcrdOI )

Camino al cierre la aparición de Perry Farrel tocando el pandero y Josh Homme cantando “Rockin’ In The Free World” (original de Neil Young), la expectación vibrante con los fuegos artificiales que estallaban despidiendo a todos sus oyentes con el corazón repleto de emociones y la deuda completamente saldada (aunque de deudores no tenían nada). Enviarnos a casa con “Yellow Ledbetter” fue la mejor decisión que pudieron haber tomado. Ni que Lotus supiera que se ganaría todos los jumbitos existentes para los Lollapalooza posteriores por los broches de oro con los que culminó  Pearl Jam en la primera jornada. ¡Viva Chile Mierda! Respect.

Les dejo este songlist ordenado, sólo por relevancia y sin querer desmerecer a los demás:

1.- Release
2.- Go
3.- Even Flow
4.- Do the Evolution
5.- Corduroy
6.- Amongst the Waves
7.- Why Go
8.- Severed Hand
9.- Not for You
10.- Got Some
11.- Just Breathe
12.- Once
13.- Unthought Known
14.- Daughter / It’s Ok (en español)
15.- Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town
16.- Porch

Encore:
17.- Present Tense
18.- Animal
19.- Given to Fly
20.- Jeremy
21.- Black
22.- Sonic Reducer (Dead Boys cover)
23.- Alive
24.- Rockin’ in the Free World
25.- Yellow Ledbetter

por @johamixx

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