festivales en chile, noticias, sensaciones en vivo — 10 abril, 2013 at 18:36

Lollapalooza Chile 2013 – Día 1: Corriendo entre stages, sonidos y colores (por @azimob)

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Fotos: Lollapalooza Chile / Lotus Producciones / Vibes

La primera jornada de Lollapalooza fue a la carrera, claro, la programación de día sábado tenía menos espacios entre cada uno de los shows, y la idea era llegar temprano para estar en la fiesta de los Hot Chip. Al entrar al Parque O’Higgins, los británicos ya estaban casi cerrando su presentación, la que para la mayoría de los medios fue bastante destacada, pero quizás el ver sólo el remate con las 3 últimas canciones, no hizo que pareciera tan así. A pesar del calor, la gente que recién comenzaba a disfrutar del festival llegaba con bastante energía, pero la agrupación liderada por Alexis Taylor no tenía una dinámica y sonido muy fiestero sobre el Claro Stage. En la previa, los londinenses tuvieron que cambiar el escenario, el día y la hora por problemas de logística, y la verdad es que me complicó (y a muchos), pues desordenó mi itinerario (en la vereda opuesta, a los nacionales los Tres les acomodó mucho este cambio pues hizo justicia a un show que merecía y justificó un horario más estelar).

Terminado lo de Hot Chip, la carrera fue para llegar al LG Optimus Stage, donde iniciaba su set el legendario DJ Marky (una amiga me preguntó al verlo en mi foto de perfil en Facebook ¿quién es?, y lo más gráfico que se me vino a la mente fue decir que era “algo así como el Pelé del Drum & Bass”), el carioca es un maestro en el arte de pinchar discos, fiel a las tornamesas, manejadas con maestría y con el apoyo en Serato, bombardeó la pista del Movistar Arena con su intenso set. Se nota que Marky sabe lo que hace,  no por nada lleva más de 20 años en las pistas, pues sólo alguien con esa trayectoria puede darse mañana para pinchar algo tan insufrible como un track de Rihanna y hacer que encajara perfecto en su carnaval. La entrevista post show a Marky hizo que con johamixx nos perdiéramos a Two Door Cinema Club, presentación que por lo que leí posteriormente, fue una sólida demostración de lo que la banda puede hacer en vivo, anotándose entre los más destacados en este ítem.

Una breve pasada por el indie-folk de los islandeses Of Monster and Men, no fue la mejor decisión en ese momento, pues la demoledora experiencia drum & bass del Movistar Arena, no me dejó muy a tono para la propuesta de esta banda que cada día logra más adeptos, un show que se desarrollaba sobre el Coca-Cola Stage en un ambiente de paz y amor, por lo que escapé de ahí inmediatamente mientras se iniciaban los acordes de su éxito más reconocido, “Little Talks”.

Una de las paradas marcadas por mi antes de iniciar mi recorrido en Lollapalooza era llegar hasta el polvoriento Play Station Stage para lo que harían los Alabama Shakes y por los comentarios posteriores, tanto de entendidos y no tanto, es el show que más lamento de haberme perdido, sólo queda esperar la vuelta de Brittany Howard y compañía para poder reivindicar mi error.

Ya estaba otra vez de vuelta a la pista del Movistar Arena, que se repletaba para una nueva visita de los Crystal Castles en nuestro país, y esta fue mi primera vez con el dúo canadiense y creo que la última, pues su ruido y distorsión que para muchos es alucinante, terminan saturando mi mente con facilidad, definitivamente con esos componentes y los gritos de Alice Glass no hay feeling, así de simple. A la salida de este stage, los británicos Kaiser Chiefs que cuentan con un gran número de seguidores en nuestro país, entregaban su clásico sonido que hace viajar a los suburbios ingleses de mediados de los 90, en un show parejo que dejó sus clásicos más reconocibles y extractos de su último LP The Future Is Medieval sobre el Coca Cola Stage.

La próxima parada indicaba La Cúpula, lugar destinado en gran parte a las bandas locales y que el año pasado marcó el inicio de mi fascinación por los Föllakzoid, ese mismo ambiente íntimo me esperaba esta vez, aunque ahora con la sensual silueta de Tessie, vocalista de Intimate Stranger, quienes entregaban su sonido y cautivaban a un público que llegó demostrando su fidelidad con la banda o para encantarse por primera vez, luces y sombras junto a un sonido que seduce de entrada, hicieron que cada uno de quienes nos encaminamos hasta aquel stage, agradeciéramos el momento. A la salida, me encontré con la presentación de unos Passion Pit sin sorpresa y con la inquietud constante de estar escuchando a un grupo apoyado en el playback. Bastante fomes percibí a los norteamericanos, quienes gracias a la atracción que logra entre las chicas su frontman Michael Angelakos, tenían cierta euforia en el ambiente, puedo estar equivocado, y quizás mientras estaba en La Cúpula su show fue de alto impacto, pero lo poco que los vi, me dejó la impresión de que su fuerte es tocar en estudio.

Luego del lapsus con Passion Pit y de camino otra vez hacia el centro, los suecos The Hives entregaban un potente y enérgico show (a pesar de haber presentado gran sideshow la noche anterior en La Cúpula) orquestado por su extrovertido y lúdico vocalista Howlin’ Pelle Almqvist quién amenizaba todo con su simpático y a la vez paupérrimo spanglish, aunque eso queda como una anécdota frente a la poderosa presentación de “la mejorrr banda de punk rrrock”  ante una gran asistencia, formada en su mayoría por los incondicionales seguidores de Pearl Jam que ya tomaban posiciones y calentaban motores gracias a uno de los shows más motivados de esta edición de Lollapalooza Chile.

Unos metros más allá, los Queens Of the Stone Age demostraron todo su oficio disparando los hits más importantes de su carrera desde el inicio y para muchos, dejando para el recuerdo uno de los shows más destacados en la historia de Lollapalooza en Chile, Josh Homme y compañía, además entregaron un celebrado momento de la jornada sabatina, al incluir a Eddie Vedder para la interpretación de “Little Sister”, además la presentación de los QOSA incluyó (al igual que en Lolla Brasil) su nuevo single “My God Is The Sun” que será parte de su nuevo disco Like Clockwork.

Al interior de un Movistar Arena transformado en discoteque, el hiperquinético Diplo lideraba su proyecto Major Lazer, poniendo la fiesta con su variedad de ritmos bailables ante un entregado público dominado por los jóvenes, que gozó con el perreo intenso 2.0 y con el infaltable (y pegote) Harlem Shake, canción que perfectamente podría ser la definición del show de Major Lazer.

Otra baja en mi itinerario se produjo al no alcanzar a llegar a la primera vez de Maynard James Keenan en Chile, la que sería con su proyecto favorito por estos días, Puscifer, pero se justificó al obtener una buena ubicación para el cierre, que sería con los a esta altura legendarios Pearl Jam (mi cita con Maynard quedaría para el día domingo, donde debutaría con a los APC). La banda de Seattle sabe de qué se trata esto y sacaron a relucir todo su oficio sobre el escenario, gracias a su máquina de éxitos que vienen marcando pauta desde inicio de los 90 y esa especial conexión con el público chileno, que hizo del cierre de esa jornada, algo memorable. Tercera vez en nuestro país con un total de cuatro presentaciones, en cada visita el quinteto liderado por Vedder, no hace más que reforzar la devoción que sienten sus fanáticos a este lado del planeta, existe una complicidad durante el show que no es fácil de conseguir, se gana con el tiempo y con entrega de ambas partes. Un cierre que tuvo de todo, desde el esfuerzo de Eddie por lograr comunicar sus ideas en español, la descripción de lo bueno que es el vino chileno “más rico que la chucha”, una torta de cumpleaños en la cabeza del festejado Mike McCready, la interpretación del cover ‘Sonic Reducer’ de los Dead Boys junto a Juan Pablo un fanático de la banda que saltó desde el público a tocar la guitarra,  la aparición de Perry Farrell y Josh Homme para interpretar junto a Pearl Jam el clásico de Neil Young “Rockin’ in the Free World” y Los fuegos de artificio que indicaban el cierre de una llenísima e inolvidable primera jornada de esta fiesta. (aunque quizás pudieron ser hacia el final del show, y no sobre la interpretación de la canción). Todos felices, con los pies destruidos, pero con el ánimo a tope para volver al día siguiente.

Por @azimob

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