discos, recientes — 27 junio, 2014 at 17:33

Brian Eno & Karl Hyde: «Someday World»

por

enohydelp

Warp Records
Mayo, 2014

Hablar de Brian Eno implica hablar de música contemporánea. Sin duda su nombre es sinónimo del sonido que esta presente en pistas del ayer y hoy. David Bowie, Talking Heads y David Byrne, U2 y hasta Microsoft han pasado por las manos y oídos de Eno. Sin duda, el británico es dueño de un sello de calidad asegurada como músico y productor, lo cual le ha dado ciertas libertades de acción como artista. Una de estas libertades es poder hacer un disco como este, conseguirse músicos de excelente categoria y darse el lujo de lanzarlo al mercado. Su nombre pesa, pero lamentablemente este disco carece de eso.

La mayor curiosidad es haberlo creado junto a Karl Hyde, vocalista y una mitad del legendario grupo de música electrónica Underworld. Hyde, con más de 20 años de carrera encima, tres bandas, dueño de una lengua capaz de sacarle poesía a un tarro de basura y con un disco en solitario bajo el brazo (el interesante «Edgeland», donde Brian Eno remezcló una pista), juega en territorio desconocido, a pesar que su relación de amistad y de trabajo con Eno viene desde el año 2010, cuando Hyde fue invitado a trabajar en las sesiones de improvisación Pure Scenious en Australia, donde oficializaba como vocalista de la banda. Hyde suena muy ajeno al disco, a pesar que muchas de las composiciones suenan a Underworld, especialmente aquellas del disco «Oblivion with Bells».

Este álbum en conjunto de la dupla se inicia con ‘The Satellites’, el cual suena algo sobreproducido y saturado. Sin duda, la línea de bronces suena demasiado sintética y falsa, elemento que distrae de la sección rítmica y de las partes vocales, donde canta Eno y Hyde al unísono. No es un buen inicio. Continua con ‘Daddy’s Car’, uno de los mejores cortes del disco, tema conducido por un perfecto poliritmo y líneas de sintetizador, para después seguir siendo conducido por la voz de Hyde, el cual suena más como lo hace en Edgeland que como lo hace en Underworld.

‘A Man Wakes Up’ recuerda a Talking Heads. La cantidad de elementos y cortes hacen que este tema suene entrecortado y carente de coherencia. ‘Witness’, en cambio, es pop de guitarras más estándar, lo cual se agradece. El puente con voces femeninas recuerda a Underworld, ya que la banda utiliza grabaciones de palabras y conceptos en su música. Sigue ‘Strip it Down’, que también recuerda al Underworld de «A Hundred Days Off» y «Oblivion with Bells», obviamente menos bailable.

Al seguir escuchando el disco es obvio que existe un sabor nostálgico en el sonido, lo cual es bienvenido, pero muchas veces parece una emulación, lo cual lo hace sentir algo exagerado. Tracks como ‘Mother of a Dog’, ‘Who Rings the Bell’ y, especialmente, ‘To Us All’ abusan de este recurso y claramente suenan sobre producidos. Ciertamente hay un elemento eufórico que se destila del ambiente creado en la grabación y probablemente eso sea lo más atractivo de la placa.

Karl Hyde mencionó en una entrevista que decidió participar en el proyecto después de haber escuchado bocetos de Eno. Quizas por esto su aporte no es homogéneo. Este disco se presenta de esa manera: como un dibujo con muchas líneas y sin definición.

1 The Satellites
2 Daddy’s Car
3 Man Wakes Up
4 Witness
5 Strip It Down
6 Mother of a Dog
7 Who Rings the Bell
8 When I Built This World
9 To Us All

Canciones recomendadas: ‘Daddy’s Car’, ‘Witness’.

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