autómata, destacado, sensaciones en vivo — 20 mayo, 2016 at 19:05

Betunizer, Dumo y Cajitas Rectangulares: Abriendo camino

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Betunizer en Ele Bar (foto por Rodo Ramone)
Foto por Rodo Ramone.

Betunizer + Dumo + Cajitas Rectangulares @ Ele Bar, Valparaíso
Jueves 12 de mayo de 2016

La intensidad de las presentaciones en vivo muchas veces se alimenta de los espacios y de la disposición del lugar, donde los impactos sonoros van transformando la experiencia primitiva de conexión esencial, ésa que confluye desde la música en directo. Esperábamos que aquello fuera parte del debut en nuestras tierras de los españoles Betunizer, agrupación de rock con tintes hardcore que mostró su arsenal el pasado jueves 12 de mayo en el Puerto Principal, en una noche teloneada por los locales Cajitas Rectangulares y Dumo.

Si bien había una cuarta banda incluída en la jornada, ésta no llegó a concretar su presentación. Sin embargo, nadie la extrañó; las guitarras de Cajitas Rectangulares se encargaron de electrificar a los pocos asistentes que sumaba el encuentro, ejecutando canciones que transitaban entre la aceleración armoniosa, decidida, y piezas melódicas que abusaban en lo repetitivo y llevaban a esperar el próximo chispazo, con cortes instrumentales de buena factura.

Cajitas Rectangulares en Ele Bar (foto por Rodo Ramone)

Sin mayor diferencia en el volumen del público, principalmente ubicado cerca de la barra, llegó el turno de Dumo, quienes con sonido insano y al hueso demostraron que canciones de minuto y medio pueden dar un certero mazazo a la médula. El ensamble desplegó energía visceral con sólo bajo y batería, jugando con slaps, remates rítmicos, variantes experimentales y gritos selváticos que alternaban en intensidad punketa, sumados a una amplificación que resaltó el estilo del grupo. Incluso en dos temas añadieron la corrosión vocal de Michel Lefranc (de Olor a la Banda), reafirmando que su propuesta es una de las más particulares del under de Valparaíso.

Pero el set no tuvo un público involucrado, sino contemplativo: observando desde lejos, sentado en las frías mesas o paseándose por el amplio local que, a ratos, carecía de intimidad. La experencia en vivo requiere proximidad; pese a las buenas bandas reunidas y a la impecable ejecución, pareciera que la locación no fue la precisa, que los posibles interesados prefirieron resguardarse del clima o que, realmente, no existe mayor audiencia para una tocata de éstas. Tal vez no hubo suficiente difusión, o los sonidos disonantes y fuera del aparato comercial no se promueven en general. Así asomaban teorías, a la espera de que Betunizer remeciera cabezas.

Dumo en Ele Bar (foto por Rodo Ramone)

Algunos pusimos atención a esta agrupación de Valencia, España, cuando anunció visita hace un par de años (fallida por una lesión a última hora del bajista Pablo Peiró) y nos dejó el interés por ese rock pastoso y denso, con canciones de cruces certeros y cortes secos, desplegadas en cuatro discos (hasta la fecha). Ahora iniciaba en el puerto su gira por Chile gracias al quijotesco empuje de la productora Celadores, al apoyo de sellos como Acople Records y a la autogestión propia del movimiento desde donde resisten proyectos sonoros así.

Porque Betunizer reafirmó que todo se sostiene principalmente en vivo y en directo, por medio de canciones que machacaban de manera paulatina los tímpanos y removían, en cortes pronunciados, la dirección sonora. En ocasiones parecían descontroladas, y variaban los elementos del hardcore de piezas más abrasivas (como la inicial ‘Camilo José Shellac’, donde planteaban una de sus influencias fundamentales) a tránsitos espesos, con recurrentes gritos y alaridos sobre bases rítmicas de bajo potente y percusiones oscuras, saturantes, engranadas hasta alcanzar un caos que aparentaba no tener retorno, para luego volver a una fase de tensión.

Éste es un grupo con amplio recorrido y reconocimiento en el diverso circuito independiente europeo, en alianza con otras bandas de espíritu punk que se gestionan fuera del mainstream, donde el pulso vital yace en la conjunción con un público involucrado; no medianamente distante, como pareció darse en una jornada que, pese a la magnífica oferta de sonidos y propuestas, no tuvo la respuesta esperable para un encuentro de tal magnitud. Sin embargo, el propósito de abrir camino y mostrar un arduo trabajo -que suele proliferar por vías subterráneas, pero accesibles- no decae. Basta con indagar.

Reseña por Daniel Autómata.
Fotos © Rodo Ramone.

Betunizer en Ele Bar (foto por Rodo Ramone)

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