sensaciones en vivo — 28 enero, 2017 at 18:02

Nicolas Jaar: Cómo hacer lo que quieras, pero con estilo.

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Foto © Claudia Jaime
Foto © Claudia Jaime

Nicolas Jaar @ Teatro La Cúpula, Parque O’Higgins, Santiago
Jueves 26 de enero de 2017

Eran las 21:15 horas y había muy poca luz en el Teatro la Cúpula. Siempre pensé que la música de Jaar era para ser escuchada en ausencia de luz, por lo que la circunstancia hacía un verso con rima y aumentaba la expectativa sobre la, ya extraña, música del compositor. Sobre el escenario, seguía sonando la dupla formada por Mas569 & Aurelius98, con una performance bastante buena y experimental, cargada al bass music, pero con estructuras desafiantes y poco obvias. Un buen set para preparar el ambiente.

Luego del show de los nacionales, el humo comenzó a hacerse más denso, al igual que la efervescencia de la gente que ya empezaba a vitorear el nombre del esperado Nicolas Jaar. De pronto, contraluz amarilla, un foco un poco más arriba de su cabeza, y algunas abstracciones sonoras. Botellas que se quebraban, aludiendo a los pájaros de un jardín imaginario inundaban todo el teatro. Y es que el show partía con una introducción con cierta similitud a ‘Garden of Eden’ -primer corte del disco “Pomegranates”– mezclado con secciones de ‘Killing Time’, corte que abre el álbum que lo trajo de regreso a los escenarios locales, “Sirens”. Jaar tocó el saxofón hacia el clímax de la canción, mientras que a contraluz una lluvia láser de color blanco parecía llevar a la audiencia a un viaje por el hiperespacio, en una escena que evocaba a una película antigua entrega de Star Wars. Se abría entonces, el mundo de Nicolás a los espectadores.

Foto © Claudia Jaime
Foto © Claudia Jaime

El espectáculo continuó con ‘No’, esa hermosa canción que lleva en su letra el slogan de la gira. “Ya dijimos no, pero el sí está en todo”. En adelante todo se torna tan confuso como fresco, puesto que el neoyorkino adaptó sus canciones a otros formatos, secuencias y estructuras, consciente del valor que tiene hacer de la experiencia en vivo una aventura completamente distinta, novedosa y fresca, alejada de lo que se puede conseguir en un disco. Dicho sea de paso, no existe placa, no existe equipo de música que pueda hacer justicia al sonido de Nicolas Jaar. Participar de un espectáculo de este artista es experimentarlo de primera mano, exactamente como él lo imagina. Su sonido adquiere vida en la obscuridad, en el calor de los asistentes, en el humo y el dominio de la luz, y en la traducción a la amplitud sonora que provee un recinto como el Teatro. Nico sumergió en la intimidad a la audiencia con temas como ‘Swim’ del EP “Nymphs II” y logró levantar cabezas y manos de la mano de otro de los temas nuevos, ‘Three Sides of Nazareth’.

Por supuesto, no pudo faltar la magia de sus bootlegs y edits, como el sorprendente ‘It’s Me Oh Lord Acapella Praise (Nicolas Jaar Edit)’ de LaShun Pace, que hizo levantar espíritus, cabezas y manos, logrando el momento más Soul de la noche en compañía de un despliegue de luces cuidado y sumamente efectivo. Seguro ese lapso de tiempo quedó clavado en la retina y oídos de los asistentes. El cuidado de las texturas, clásico de Jaar, el uso del efecto de reverberación como expansor de voces y detalles, los bajos tratados hasta sonar tan cálidos como una salamandra en invierno y la rítmica a ratos cuadrada, a ratos latina y en otros más africana, hicieron de la velada una experiencia bailable, escuchable y, por sobre todo, de una calidad musical superlativa.

Foto © Claudia Jaime
Foto © Claudia Jaime

Ya en la mitad de la noche sonó ‘Space is Only Noise if you can see’, un infaltable de su homónimo debut en largo de 2011. Esta vez su otrora hit de verano tomo una segunda vida, con intervenciones que lo mostraron más duro, frío y orientado a los pies más que a la cabeza. Otro momento interesante llegaría luego junto al tema con un edit para clásico de Piero ‘Mi Viejo’. Aquí, la riqueza musical del pasado se presentó maquillada con cajas de ritmos y sintetizadores, en una versión seguramente insospechada para el artista original.

La segunda mitad del show tuvo a un Nico Jaar enfocado en hacernos bailar hasta morir, de la mano de distintos híbridos y ediciones planteadas de una forma que no dejaron a nadie indiferente. Temas como ‘Fight’ del epé “Nymphs IV”, o ‘Mi Mujer’, de su placa “A Time For Us”, marcaron una tendencia hacia la rítmica africana que puso en movimiento a todos los presentes, en una festiva maquinaria como esas que de seguro hace tiempo no se veían en el lugar: íntima y compartida, sudada y acalorada.

por Claudia Jaime
por Claudia Jaime

Con su primer acto en vivo en suelo capitalino, Nicolas Jaar nos dejó a todos boquiabiertos, mostrando su experiencia con la pista de baile, y dejando en claro que la vanguardia también obedece y puede mostrar respeto a los ritos preexistentes. Terminó de mostrar el abanico técnico y el corazón inquieto que ha llevado a la gente a amar u odiar las creaciones que ofrece su celebrada carrera. Benditos fueron los de oído y corazón dispuesto que asistieron y asistirán, a esta y sus futuras presentaciones. Momentos que sin duda tienes que vivir en algún punto de tu existencia.

 

Reseña por Juan Francisco Guzmán Sibilla.

Fotos © Claudia Jaime para Fauna Prod.