sensaciones en vivo — 11 enero, 2018 at 17:29

LeRock Fest: La Tormenta Perfecta

por
Animales Exóticos Desamparados

LeRock Fest @ Infante 1415, Santiago
Sábado 6 de enero de 2018

Hay quienes dicen que todo cambio es bueno, pero esto siempre trae consigo costos. En el mundo de la música, uno de los costos más significativos, ha sido el desapego por la obra. Los nuevos tiempos, vertiginosos y descarnados, asociados a la satisfacción inmediata, han convertido el escenario musical en una sucesión de tracks, y los sencillos son los monarcas, en desmedro del cuadro completo. Ante ese esquema, quienes asistieron hace unos días a la primera edición del LeRock Fest, pudieron ser testigos de un hito que nos muestra una cara diferente, en donde la obra es lo primordial, y sus composiciones están al servicio de ella. Aquí nadie escucha “singles”, pues hacerlo sería perder un mundo de melodías, esas que van asociadas a los sentimientos más profundos, aquellas que detonan como una gran tormenta y convierten cada nota en uno de los mejores viajes de nuestra vida.

Así lo han entendido todos quienes forman LeRockPsicophonique, un sello que después de una década sigue dando la batalla, en compañía de un catálogo compuesto por innovación, creatividad y riesgo. Desde los primeros golpes sónicos de Rodrigo Jarque, Jovenabuelo, Inverness y Dizzlecciko hasta las desgarradoras melodías de La Ciencia Simple, Tortuganónima, Osorezan, y unos fascinantes Sistemas Inestables; esta familia musical no ha dado tregua, abriendo nuevos espacios para las ideas musicales bajo su alero. Si desde hace un tiempo a la fecha, asistir a los ciclos Lerock, se había vuelto algo necesario, hoy, LeRock Fest, es uno de los escenarios más visibles de la experimentación chilena.

El sábado 6 de un año que comienza, fue la fecha de partida para este nuevo formato de muestra musical. Y así como Dunk! en Bélgica, Vivid en Noruega, o como alguna vez lo fue el Imagina Festival en México, LeRock Fest, se preocupó de generar vínculos con sellos y grupos de países vecinos, enriqueciendo la oferta sonora y generando valor agregado al concepto detrás del evento. Lo que quedó demostrado a lo largo de una jornada de casi diez horas de música.

La Ciencia Simple

Todos corren tras bambalinas, se nota una cierta tranquilidad nerviosa, se revisan los últimos detalles, se vuelven a revisar cables y conexiones, para asegurarse que todo salga perfecto. Dos escenarios, Lerock1415 –este último en honor al lugar donde se desarrolla el festival, el Centro de Creación y Comunidad Infante 1415-, aguardan en silencio. El reloj marca las dos de una tarde en extremo calurosa, y es Baikonur, quien se encarga de abrir los fuegos. El grupo con más de cinco años de existencia y un más que encomiable disco debut, “¿Quién vigila al hombre cansado?”, de 2013, se especializa en generar emotivas piezas musicales del post-rock más clásico, composiciones que a diferencia de los referentes estilísticos, no son extensas y cuentan con una dinámica que las distingue, envolviéndolas de ritmos rápidos que cautivan a la primera escucha. Con un setlist de media hora, subieron los decibeles ante un público que tímidamente tomaba lugar frente al escenario LeRock, ubicado en el subterráneo  del local. El cuarteto marcó la pauta sónica de lo que se vendría.

Siguiendo una estricta pauta horario, comienza a escucharse la batería del trío nacional ZET, quienes se vuelven una gran sorpresa para los que aún no los conocían, con una propuesta donde los samples y sintetizadores son primordiales. Aunando a la indietrónica, un sonido que hace guiños al jungle y los toques justos de progresivo, la agrupación se luce con un manejo absoluto de la métrica, los silencios y efectivos paisajes espaciales. Se despachan cinco de las canciones que forman parte de su reciente álbum “Comandante Beat”; entre las que destacan la ecléctica ‘Cámaras y Rejas’, y ‘Esto no se enseña en el colegio’, una composición de ocho minutos con aires electrónicos y étnicos, combinados magistralmente con melodías reggae.

Si lo de Baikonur y ZET, había sido un gran inicio de jornada. Con 500k, se nos ofrecía el momento exacto para dar a nuestros sentidos un baño de ruidismo e improvisación. El dúo argentino le da al noise un renovado significado, al conformar con sus guitarras espacios sonoros en que el ritmo y la métrica pasan a un segundo plano. Un sonido que los emparenta a Flying Saucer Attack o a los estadounidenses de Lovesliescrushing, cultivando un exquisito mix de ambient, noise y vaporoso shoegaze. El ensamble basó su presentación -y sedujo a los asistentes- en una composición formada por tres movimientos. Sin mayores juegos lumínicos ni visuales, el dúo se apropió del escenario con melodías orgánicas y oscuras.

Son las 15:30, y el trasandino Nicolás Aimo despliega su impronta ataviado de sintetizadores, moduladores y mezcladoras. El show estuvo conformado por temas de su disco “Lapsus” de 2016. Brillaron ‘Observador’ e ‘Intermezzo’, dos de sus obras más destacadas. Aimo,  mostró una faceta amable y onírica del ambient electrónico, pletórica de beats y clicks. Con composiciones correctas, el bonaerense aporta un sonido introspectivo a  la calurosa tarde santiaguina. Salta el corazón a mil por hora, y Lerdo hace ingreso a la tarima del stage LeRock. El ensamble capitalino, que en 2009 llamó la atención del mismísimo Mike Patton, ha sido reconocido por su apuesta llena de vigor, bruscos cambios de ritmos y brutal intensidad. Con cuatro producciones, la última de ellas, “Royal Estampida”, masterizado por la mano experta de Alan Douches, quien ha hecho lo propio con discos de Mastodon y The Dillinger Escape Plan.  Sin más apuntan a la yugular con certeras ráfagas, ocho temas, entre ellos ‘Cardo’, ‘Ilustrémonos’ y ‘Feudo’, con los que despeinan a un público que en medio de los alaridos expelidos con furia por los músicos, comienza un frenético mosh; en el cual se mezcla el sudor y las graves notas del grupo.

Sistemas Inestables

Mientras tanto, en el stage 1415, Zoológica afina los últimos detalles de su presentación. Composiciones que se pasean por el post y math rock, además del emo y screamo; son las que permitieron a los cuatro músicos desarrollar un estilo particular, que mezcla tranquilas atmósferas con golpes derechamente brutales, en que también se perciben influencias del krautrock y avant rock. Uno de los puntos altos del show es el momento en que invitan a subir al escenario a Mauricio López, bajista de Lerdo, para ser la voz mandante en el tema ‘Aspidoquelon’, que junto a ‘Tzara’, son los caballos de batalla del grupo. El público no para de fascinarse con cada uno de seis temas que ofrece la banda, cerrando con ‘Anima’, canción en la que juguetean mezclando partes de un clásico de clásicos, ‘Close To Me’. El calor a momentos se hace insoportable, pero el entusiasmo y la curiosidad musical es más fuerte.

Es el guitarra de Lerdo, Ariel Fernández, quien también se repite el plato, formando parte de unos jóvenes y potentes Osorezan; los que en penumbras comienzan una intro que da paso a un post-rock oscuro, pesado e intenso, que los emparenta con los japoneses Mono o los canadienses Goodspeed You! Black Emperor. Piezas que revientan en climax eléctricos, son apoyadas por visuales que apelan a imágenes abstractas. El trabajo de la agrupación es pulcro y enérgico, una verdadera catarsis tanto para los músicos como para los asistentes. La contundencia del ensamble no decayó a pesar de la falla en unos de los generadores que alimentaba a sus amplificadores. Un mar de pedales son recorridos por los dos guitarristas que junto a la base rítmica son el pilar sobre las que se asientan las melodías del septeto.

Un respiro en el patio interior de las instalaciones de Infante 1415, sorbos a un vaso de agua y ha cercase el sudor, pues viene el turno de Kinetica, el proyecto liderado por Emiliana Araya, quien secundada por dos músicos a cargo de cajas de ritmo, sintes y programaciones, desarrollan piezas musicales vestidas de electrónica. La colorida voz de Araya proporciona matices que enriquecen los temas, tiñéndolos de sonoridades soul y hip hop.

Uno de los números esperados de la tarde comienza a desplegar sus instrumentos en el subterráneo, se trata de los peruanos Kinder. Los limeños arriban a suelo nacional promocionando su reciente disco, “Migraciones”. Desde el inicio del show el quinteto muestra su oficio, entregándonos canciones vigorosas y de rápido desarrollo, que los desmarcan de las formas más clásicas del post-rock. Con temas de cambios acelerados y atractivas melodías, los músicos cultivan una vertiente postroquera lúdica, que los emparenta con el sonido de los mexicanos Austin tv. Kinder, sorprendió gratamente con una muestra musical brillante y contundente, que proyecta un futuro esplendor para el ensamble del país vecino.

Inverness

Animales Exóticos Desamparados, son otro de los actos que desbordan energía esa tarde de sábado. Los penquistas son conocidos por temas en los que las guitarras se entrelazan en una sinfonía de disonancias y ruido, verdaderas delicias sónicas. Canciones de largos desarrollos que pasan de raudos riffs a atmósferas de franco ruidismo, son la marca musical del cuarteto que se ha sabido hacer un nombre dentro del escenario nacional. Comienza a atardecer cuando los músicos de Meridiano de Zurich, dan inicio a una presentación contundente a más no poder. Las visuales proyectadas en el fondo del escenario hicieron las veces de paisaje para un recorrido a través una verdadera montaña rusa de sonido y electricidad. El quinteto sigue los patrones clásicos del post-rock, esos que hacen las delicias de los seguidores de este movimiento musical. Una performance aplastante, melodías que te tragan, y remecen, para finalmente lanzarte sobre una muralla de sonido. Una presentación que finalizó entre los vítores de los asistentes. Le sigue la presentación de Sistemas Inestables, quienes le han dado una vuelta de tuerca al sonido post-rock con una alineación que escapa a los formatos comunes y un desempeño musical que sorprende, el trío de músicos se luce en el manejo de sus instrumentos y en su capacidad creativa. Sonidos que recuerdan a Tortoise, por sus dos baterías sincopadas, llevan la batuta en buena parte de la presentación. La destreza en el paso de un instrumento a otro, y la versatilidad musical le dan una dinámica brillante al show. Temas de rabiosos desarrollos dan paso a otros que convierten el espacio del LeRock Stage en una verdadera rave.

Pasan de las nueve de la noche e Inverness sube al escenario, melodías evocadoras y arreglos depurados son característicos en el ahora trío. La voz de Rodrigo Jarque se desliza suave entre el sonido de una base rítmica contundente y la vaporosa languidez de los acordes de una guitarra muy bien armada, que llena de finos detalles las canciones. Uno a uno, los temas van desgranándose, envueltos en shoegaze de alto vuelo. ‘La luz inicia’, ‘Nubes’ y ‘Cardos’, son algunas de las perlas musicales que el grupo nos entrega en una presentación elegante y precisa. Por su parte, Tortuganónima está para grandes cosas. Los regalones del math rock se hacen presentes y con una hiperquinética presentación hicieron de los contrapuntos y las variaciones métricas su comodín. No deja de sorprender la soltura con que los integrantes del grupo desarrollan intrincadas estructuras melódicas mientras disfrutan y se divierten sobre el escenario.

La Ciencia Simple

Algunas caras cansadas denotan una tarde que no ha dado tregua. La temperatura ya desciende fuera, pero dentro del local el calor humano no decae. La Ciencia Simple sabe de ello, con un público fiel que los sigue a todas partes, sus presentaciones se han convertido en una verdadera caldera sonora. Energía, explosiones sónicas y entramados de guitarras son la tónica del sonido de la agrupación. Los instrumentos exigidos al límite y el quinteto entrega una visión del post-rock luminoso y arrasador. Dos producciones y un set de siete temas son suficientes para convertirlos en el cierre perfecto para una gran jornada, que será recordada por mucho tiempo por el precedente estilístico y la presencia de números que demuestran que la experimentación  musical sigue estando en su mejor forma. Una tarde de tímpanos felices, la tormenta perfecta para un caluroso verano.

 

Reseña por Carlos Torrejón.

Fotografías por Diego Esquivel para LeRockPsicophonique.

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